El 19 de septiembre de 2022, el huracán Fiona impactó directamente la República Dominicana, convirtiéndose en uno de los fenómenos atmosféricos más significativos de la temporada ciclónica de ese año.
De acuerdo con el National Hurricane Center (NHC) de la NOAA, el ojo de Fiona tocó tierra cerca de Boca de Yuma, en la provincia La Altagracia, alrededor de las 3:30 de la madrugada, con vientos máximos sostenidos de aproximadamente 150 kilómetros por hora.
Al momento de tocar tierra, Fiona era un huracán de categoría 1. El centro del sistema avanzó por el este de la República Dominicana y posteriormente se desplazó hacia el noreste, saliendo de la isla por la zona norte.
Durante su paso, el fenómeno produjo fuertes lluvias, tormentas eléctricas, ráfagas de viento y crecidas de ríos, arroyos y cañadas. El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) llegó a colocar 18 provincias en alerta roja y 14 en alerta amarilla.
Lluvias, inundaciones y desplazamientos
Las precipitaciones provocadas por Fiona generaron crecidas de ríos, arroyos y cañadas, además de inundaciones urbanas y deslizamientos de tierra.
Las autoridades mantuvieron restricciones para el uso de playas, deportes acuáticos y balnearios, mientras que las embarcaciones debieron permanecer en puerto como medida preventiva.
Fiona continúa hacia el Atlántico
Durante el 19 de septiembre, el centro del huracán se desplazó hacia la costa norte dominicana. El NHC informó que Fiona se encontraba cerca de la bahía de Samaná y posteriormente comenzó a alejarse de la isla hacia aguas del Atlántico.
Aunque el centro del ciclón abandonó el territorio dominicano, sus efectos indirectos continuaron durante los días siguientes. El COE mantuvo provincias bajo alerta debido a la persistencia de aguaceros, tormentas eléctricas y ráfagas de viento.
Una fecha que quedó registrada en la historia meteorológica reciente
El paso de Fiona forma parte de las principales efemérides meteorológicas recientes de la República Dominicana. Su impacto recordó la vulnerabilidad de las comunidades ubicadas en zonas costeras, próximas a ríos y en áreas susceptibles a inundaciones y deslizamientos.
La experiencia también puso de manifiesto la importancia de los sistemas de alerta temprana, la coordinación entre las instituciones de emergencia y la preparación de la población ante el paso de huracanes.



