Miles de personas participaron este miércoles en una protesta en Buenos Aires para rechazar las políticas de ajuste del gobierno del presidente Javier Milei. A la tradicional manifestación de jubilados se sumaron sindicatos, movimientos sociales y partidos de izquierda, en la primera gran movilización política tras concluir la fiebre mundialista en Argentina.
Jubilados exigen mejores pensiones y acceso a medicamentos
Los jubilados, que realizan marchas semanales frente al Congreso argentino, reclamaron un aumento de las pensiones y mejores condiciones para acceder a medicamentos. Según los manifestantes, una parte importante de los adultos mayores recibe ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas.
Durante la jornada, algunos participantes expresaron que el costo de vida continúa afectando a la mayoría de la población, pese a los indicadores económicos presentados por el Gobierno.
La CGT fortalece su participación en las protestas
A la movilización se incorporaron los sindicatos agrupados en la Confederación General del Trabajo (CGT), la principal central obrera del país. Su secretario de Seguridad Social, Hugo Benítez, informó que la organización incrementará su presencia en las manifestaciones al considerar que Argentina enfrenta una situación crítica en materia laboral e industrial.
Representantes sindicales también advirtieron sobre la pérdida de empleos, el impacto de la apertura de las importaciones y la disminución del consumo interno, factores que, según afirmaron, han provocado el cierre de empresas y una reducción del poder adquisitivo de los trabajadores.
Gobierno destaca avances económicos
Mientras las protestas se desarrollaban en las calles, el Gobierno defendió los resultados de su política económica. El viceministro de Economía, José Luis Daza, sostuvo que el superávit fiscal y la mejora en la calificación crediticia del país crean condiciones para impulsar el empleo, los salarios y los ingresos de la población.
Sin embargo, sectores de la oposición y organizaciones sociales sostienen que la reducción de la inflación, alcanzada mediante políticas de austeridad, ha tenido efectos negativos sobre el empleo, el consumo y la situación económica de numerosos hogares.
Además de la concentración en Buenos Aires, durante la jornada también se registraron manifestaciones en otras provincias argentinas para reclamar la continuidad de programas sociales. En Avellaneda, en la periferia sur de la capital, se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y la policía.



