El papa León XIV encabezó una multitudinaria eucaristía en la explanada de Kilamba, donde hizo un firme llamado a la unidad y a superar las heridas del pasado que aún afectan a la sociedad angoleña.
Ante unos 100 mil fieles, el pontífice agradeció la acogida recibida y subrayó la necesidad de construir un país donde las divisiones queden definitivamente atrás, dando paso a una nación basada en la paz, la fraternidad y la esperanza, especialmente para las nuevas generaciones.
El Evangelio como guía de reflexión
Durante su homilía, el Papa se inspiró en el pasaje de los discípulos de Emaús, recogido en el Evangelio de Lucas, destacando cómo estos, marcados por la tristeza tras la muerte de Jesús, encontraron sentido y esperanza en el camino al compartir su experiencia.
Paralelismo con la realidad de Angola
El líder de la Iglesia católica comparó esa escena con la realidad del país africano, describiéndolo como una nación con grandes riquezas, pero también con profundas heridas. Señaló que Angola necesita sanar, reencontrarse como sociedad y abrirse a un futuro más esperanzador.
Llamado a no perder la esperanza
El Papa insistió en que, aunque el dolor y la decepción formen parte de la historia de muchos pueblos, no deben convertirse en un obstáculo permanente. Por el contrario, animó a los angoleños a mirar hacia adelante con fe y compromiso colectivo.


